domingo, 10 de julio de 2011

Elio Antonio de Nebrija, padre del español


El pasado 5 de julio se cumplieron 489 años de la muerte de Elio Antonio de Nebrija. Elio Antonio dejaba este mundo en la ciudad en la que había ejercido de profesor durante los últimos años de su vida. Atrás quedaba una vida dedicada a la cultura que dejaría un legado indeleble en una de las cosas más preciadas que tenemos: el español.

Lebrija vio nacer a Antonio Martínez de Cala e Hinojosa, hijo de Juan y Catalina, en 1444. Vivió en esta hermosa ciudad hasta los 15 años, edad a la que se marchó a Salamanca para estudiar Retórica y Gramática.

Sobre esta época, nos cuenta Pedro Urbano González de la Calle lo siguiente: “Cinco años pasó —según el mismo Elio Antonio nos dice— en Salamanca, donde pudo seguir las lecciones de Apolonio en Matemáticas, de Pascual de Aranda en Filosofía Natural y de Pedro de Osma en Ética. El joven escolar andaluz, cuando pudo pensar por cuenta propia, creyó advertir que si esos citados maestros eran preclaros docentes en sus respectivas disciplinas, hablaban mal, se expresaban mal ("... professoribus in sua cuique arte clarissimis... viros illos tsi non scientia tamen sermone imperitos esse"). Creemos percibir en esa desenfadada y acaso muy probablemente justa apreciación, claros ecos del medievalismo imperante en la Universidad salmantina de la segunda mitad del siglo xv.”

Bolonia fue la segunda parada de su periplo vital y académico. En la universidad más antigua de Europa, aprendió durante diez años teología, latín, griego, hebreo, medicina, derecho, cosmografía, matemáticas, historia, geografía, historia y gramática. Se convirtió en un auténtico humanista a la manera de sus contemporáneos italianos.

A años luz de sus compatriotas, sometidos bajo el yugo de la Inquisición, Antonio vuelve en 1470 a España y se convierte en Elio Antonio de Nebrija. Su nuevo nombre está lleno de simbología. Elio fue el conquistador romano de la Bética, la región romana que equivaldría a Sevilla, y Nebrija es una herencia del nombre latino de su ciudad natal, en latín Nebrissa.

Uno de los aspectos menos conocidos de Nebrija es su frenética actividad de conquistador. Sus siete hijos con su esposa Isabel de Solís no bastaban para él y siempre andaba con problemas de faldas y con hijos ilegítimos que le creaban grandes apuros económicos.

En 1475 vuelve a Salamanca, la universidad más prestigiosa de la época, a revolucionar la enseñanza de latín. Y lo consigue. En 1481 publica su Introductiones Latinae que fue usado como texto escolar hasta el siglo XIX. En palabras del propio Elio Antonio: “Yo fui el primero que abrí fábrica de latín en España y todo lo que en ella de latinidad se alcanza, me es imputable, me es debido”.

El enorme éxito de su libro lo animó a llevar su campo de estudio hacia el terreno que más le interesaba: la lengua vulgar. Esta actitud rompedora le granjeó no pocos problemas con sus compañeros, pero él supo ganarse el apoyo del maestre de la Orden de Alcántara y empezó a frecuentar Alcalá de Henares con la misión de corregir la Biblia políglota.

La poesía fue otro de los caminos que experimentó a partir de 1490 y gracias a ella consiguió hacerse con el puesto de cronista oficial. En 1509 decidió volver a Salamanca y concursar para la cátedra de gramática, pero su consabida enemistad con el resto del claustro le obligó a volver a Sevilla.

Sin embargo, Andalucía no tendría mucho tiempo a uno de sus más insignes hijos. Cuando llevaba menos de un año por estas tierras, el cardenal Cisneros le pidió que fuera a la Universidad de Alcalá de Henares a enseñar retórica.

Fue allí, después de una vida dedicada al estudio, donde Elio Antonio de Nebrija escribiría su inmortal gramática, la primera en Europa de una lengua vulgar. La base indiscutible de la herramienta de comunicación que seis siglos después continuamos usando.

Elio Antonio de Nebrija fue el primer intelectual en considerar que una lengua vulgar era digna de estudio. Y acertó de lleno. Para convencer a su majestad la reina Isabel la Católica de la importancia de la obra, Elio Antonio le habló de la importancia que tendría el español en la conquista y uniformidad de ese nuevo mundo que Colón andaba buscando en aguas del Atlántico. El análisis no podía ser más certero. Estemos o no de acuerdo con la actuación de los españoles en el nuevo continente, es innegable el papel del español en la construcción del imperio.

La gramática de Elio Antonio (1492) fue completada con otra obra pionera en el estudio del español, su vocabulario latín-español español-latín (1495).

La gramática de Elio Antonio de Nebrija está dividida en cinco libros: “libro primero, en que trata de la ortographia”, “libro segundo, en que trata de la prosodia y la sílaba”, “libro tercero, que es de etimología y dición”, “libro cuarto, que es de sintaxi e orden de las diez partes de la oración” y “libro quinto, de las introduciones de la lengua castellana para los que de estraña lengua querrán deprender”. “DEO GRACIAS: Acabose este tratado de gramática que nueva mente hizo el maestro Antonio de Lebrija sobre la lengua castellana. En el año del Salvador de mil e ccccxcij. a xviij de agosto. Empresso en la mui noble ciudad de Salamanca.”





Para más información, podéis consultar aquí: http://cvc.cervantes.es/lengua/thesaurus/pdf/01/TH_01_001_080_0.pdf
http://www.antoniodenebrija.org/

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