martes, 3 de mayo de 2011

Sólo un hombre

El monstruo ha muerto, al menos eso nos han dicho.

Las calles de Washington y de los Estados Unidos en general se llenaron para festejar su muerte. Como escribió ayer Enric González en El País, se trata de una alegría surgida del miedo, del terror de quienes jamás hemos sufrido tan cerca ataques de semejante índole. El monstruo ha muerto, se ha hecho justicia. Mejor dicho, venganza.
Sin embargo, toda la parafernalia hace resonar en mi cerebro ese click que suena cuando sabes que algo va mal. Los efectivos desplegados, el fotorreportaje de Obama, el enterramiento tan rápido, las felicitaciones... Suena a algo cocido, demasiado hollywoodiense. Más aún para los que opinamos que existían vínculos poderosos entre Ben Laden y los intereses estadounidenses: su familia, constructores de infraestructuras para las petroleras saudíes; adiestrado por la CIA; su inasibilidad durante una década frente a la captura de otros enemigos, etc.
Personalmente, apuesto por dos hipótesis, obviamente indemostrables:
  1. En absoluto le han matado, más bien le han "jubilado". Él se marchará a disfrutar de lo que le queda y, de paso, damos un espaldarazo a un Obama que caía en las encuestas por el ejercico del poder.
  2. En efecto, ha sido ajusticiado, pues ya no servía. La estrategia ahora es apoyar las revoluciones surgidas de la insatisfacción contra los sátrapas tan amigos de Occidente. Quedas mejor, eres un libertador, no un invasor.
Es aquí donde la conmoción me infunde más temor. La gente sale a la calle a celebrar la muerte de una persona (vil, abyecta, sí, pero un ser humano al fin y al cabo), sin que se le lleve a los tribunales, sin que pase por sus complejos penitenciarios (¿por qué no una temporada en Guantánamo?). Va a ser ejecutado de la misma forma, entonces, ¿por qué no sentenciarlo según los parámetros democráticos?
Algo que también han pretendido hacer con Gadafi, pero les ha salido mal. ¿Por qué no se le detiene, si a las claras es una operación para derrocarle? Si tan defensores de la democracia somos, ¿por qué no responde ante un Tribunal de Justicia?
Avanzamos impasibles hacia métodos muy lejanos de la forma de actuar que corresponde a una sociedad basados en la soberanía nacional y la imparcialidad de la justicia. Responsabilidad nuestra supondrá en qué nos convertimos.

1 comentarios:

MerDomSal 3 de mayo de 2011, 20:56  

Dato de Antonio Caño, corresponsal de El País en Washington: "Un 40% de los norteamericanos ha mejorado su opinión sobre Obama después de la muerte de Bin Laden".

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