jueves, 19 de mayo de 2011

Isma, cuéntame otra vez...

Me niego, Ismael. Me niego a seguir pensando que al final todo dará igual, que la injusticia seguirá campando a sus anchas y que la gente olvidará pronto la lucha que estamos desencadenando en las calles. Me niego a pensar que Otro mundo es posibe es un alegato reservado a la ciencia ficción. Me niego a pensar que la utopía es un estado inalterable, algo que resulta gratuito sólo para evadirse. Me niego a ceder ante el recorte de derechos por el que mis padres y abuelos lucharon en tiempos pretéritos, que les costó sangre, sudor y lágrimas, peticiones antaño inviables e improbables, pero que nunca vislumbraron como imposibles y aquí las tenemos hoy día, al borde de su extinción. Me niego a acabar con su legado, a desechar las ideas y consignas de un pueblo si no son aprobadas en una cámara o un despacho. Porque hoy es siempre todavía y estamos presentes para demostrarlo, para desgañitarnos si es preciso, si con eso conseguimos que nos escuchen y se replanteen el poder que puede llegar a tener el pueblo en esta mentira que ellos llaman democracia. Porque el ser humano es muy volátil y tiende a desinflarse a las primeras de cambio cuando ve que su deseo conlleva esfuerzo. Pero la historia ha demostrado el poder del pueblo, y yo no puedo hacer nada solo si no es con la ayuda de mis semejantes. Porque al final no todo dará igual, nos lo han demostrado nuestros hermanos de los países árabes y el tsunami ha llegado a España. Porque por primera vez dejamos de ser la retaguardia de Europa para situarnos al frente de una revolución que -estoy seguro- dará mucho que hablar. Porque no me ha convocado ningún político, ningún partido; he ido a una plaza llena de gente reclamando justicia sin portar una sola bandera o insignia política que excluyera a nadie de estar allí. He gritado indignado junto a gente de izquierdas y gente de derechas, pijos y punkies, estudiantes, parados y jubilados, todos unidos contra una crisis que se han inventado los de arriba. Porque hoy Francia nos mira con la misma admiración con la que nosotros les mirábamos a ellos cuatro décadas atrás, cuando buscaron la arena de playa bajo los adoquines. Porque Stéphane Hessel se lleva las manos a la cabeza de admiración al comprobar que el arma más efectiva siempre será la palabra, aquella que él plasmó en su libro '¡Indignáos!' y que ha calado tan profundo en nuestra sociedad, más fuerte aún que en Francia o en su Alemania natal. Porque ha llegado la hora de no quedarse atrás y el mundo tiene la mirada puesta en España, en Madrid, en esa Puerta del Sol que se ha convertido en nuestra propia Plaza Tahrir.

Por mí, por todos mis compañeros y por mí primero. Te veo esta noche en la plaza. No faltes.


José Cabello



3 comentarios:

Anónimo,  20 de mayo de 2011, 20:38  

parece que quienes están por arriba temen que los de abajo hablemos. hay convocadas concentraciones en toda la península, el 15 de mayo, por una democracia más real y participativa, no es contra un partido en concreto, sino contra la alternancia de partidos como en la época de cánovas y sagasta. para que las personas decidamos qué hacer con nuestras vidas, nuestros recursos y nuestro futuro. para que no nos cuenten que faltan no sé cuantos miles de millones de euros que ni tu ni yo nos hemos jugado pero que tenemos que pagar.estaba convocándose por facebook entre otros canales, pero lo han borrado al parecersin previo aviso... increíble... por lo menos que ir o no dependa de ya de cada uno,no de la desinformación!!!

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