lunes, 28 de febrero de 2011

Carnaval de Málaga: la calidad se impone en el Cervantes

Ocho horas de confeti y purpurina. Cinco murgas, cinco comparsas y un cuarteto. Los aspirantes a convertirse en los representantes de Don Carnal hasta el próximo febrero de pasión domaban durante la espera sus ansias de pisar el escenario; el público, entregado al espíritu de la diversión, abarrotaba un Cervantes engalanado para acoger una competición del más alto nivel.

El Carnaval comenzó su velada mirando al futuro. Más de treinta componentes de la cantera malagueña fueron los encargados de dar el pistoletazo de salida con su particular 'Cabaret'. Bajo la tutela de Paqui Prieto, esta murga infantil hizo vibrar con su impoluta inocencia a un teatro cargado de expertos en materia humorística.

Tras ellos, llegó 'El cuarteto es más decirlo que hacerlo'. Fuera de concurso por carecer de contrincantes, su repertorio y, sobre todo, su campechanía consiguieron encandilar a un público que contestó con risas y aplausos a la naturalidad disfrazada en forma de actuación.

Su salida del escenario marcó el inicio del verdadero concurso. Se subió el telón. Elegante en el fondo y en la forma, la comparsa 'La sociedad' era conocedora de la espectacularidad de su puesta en escena. Órgano, saxofón... todos los instrumentos parecían integrarse a la perfección con las cuerdas vocales de los diecisiete socios de la logia. El momento álgido de su actuación llegó con el primer pasodoble, dedicado a la Málaga olvidada: “Esa que no se vende en guías de turismo / y donde las promesas manchan la acera / del barrio del conformismo”. Con suavidad, criticaron a la comparsa de Marbella que este año participa en el Carnaval de Cádiz. Con dulzura, proclamaban los tres requisitos básicos para formar parte de la agrupación: no existen las fronteras, la mujer es considerada como compañera, la fe nunca se pregunta si es de verdad. Contundentes a la vez que exquisitos, usaron de forma magistral el tiempo y el espacio del que disponían.

La alta sociedad dio paso a 'Los del más allá'. Argentinos desvergonzados y pelotudos, con su talento se marcaron un pasodoble en el que los nombres de barrios malagueños marcaban el compás. Sin perder su tempo rosarino, los albicelestes criticaron la escasa difusión del concurso y, en especial, la labor de la televisión municipal. “Menos mal que en Procono si que lo echan /porque Onda Azul pasa de nuestra fiesta”. En ningún momento, los pupilos de Pariente perdieron el acento ni la compostura. Sencillos, sin excesos, demostraron que la buena interpretación no entiende de acentos.

Con un discurso coherente, los bandoleros de 'Zamarilla' hilaron con fina ironía las letras de sus pasodobles. José María Aznar -”que un buen presidente no escucha a su gente”- y “un desagradecío” de “El Huérfano” hicieron subir el tono de la comparsa, que calmó su ira para cantar a una de sus compañeras, la murga “ojú que ange”, y a la ciudad que los vio nacer.

'Los gondoleros venecianos que lo trincan con una mano' abrieron el camino para convertir en protagonista de la noche al alcalde, Francisco de la Torre. “Fíjate si yo te quiero / que le he dao una varilla / al tío del palco de al lao / pa que te dé un meneíllo, Paco / por si esta noche estás cansao”. Incluso se atrevieron a impartir un curso de Carnaval para alcaldes destinado al regidor malagueño. Caracterizados con bigote, bandera española en los tirantes y toro de Osborne en sus polos blancos, alardeaban de su sevillanía ante un fondo de escenario que presidía la Torre del Oro. Sus constantes alusiones a los miarmas y al Gran Poder frenaron en seco para dar paso a unas coplillas a una tierra mágica. El cambio de escenario completó el mensaje y sorprendió a los presentes: la protagonista no era Málaga sino Cádiz. Evidenciaban así su propósito: como buenos fachas malagueños desprestigiaban lo propio y piropeaban lo ajeno.

Llegó el descanso y la alegría se trasladó a la calle. Fugaces ensayos, actuaciones improvisadas e ingesta de comida rápida para seguir la fiesta con el máximo de energía. A la una de la madrugada, tomaron posiciones en las tablas del teatro Cervantes los dioses de “La Fundación'. En su primer pasodoble quedó constancia de su lengua viperina. No dudaron en dirigirse a De la Tor'e para recriminarle la propuesta malagueña para la capitalidad cultural europea de 2016. “Pero te dije que nuestra tierra, querido Paco, no lo merecía / porque quienes la dirigen piensan que los carnavales / que es la cultura del pueblo, del pueblo llano / es un producto de chusma inculta, borrachos y tiraos”. Las obras del metro y la gestión del alcalde (al que dedicaron una peineta) constituyeron la base de los cuplés. Después de dar un repaso al jurado y a la Fundación Ciudadana proclamaron a los cuatro vientos que, a pesar de ser en teoría una fiesta libertaria y democrática, el carnaval carece de democracia y libertad porque ha dejado de pertenecer al pueblo, “pertenece a los patronos, en realidad”. Desde los cielos emanaban en exceso ansia por mostrarse contestatarios al sistema.

Relajó mucho el ambiente la llegada de 'Las Big Mac del Charlestón'. De humor descafeinado, del amable, los de Merchán y González pusieron un tempo allegro para hacerle frente a los complejos y los kilos de la intolerancia que arrastran las mujeres. Para ello, decidieron bailar un atropellado charlestón, aunque también se atrevieron con el waka-waka y “el baile por verdiales y por malagueñas”. Las mujeres de esta murga, “una mezcla entre Shakira y Monserrat Caballé”, hicieron breves guiños a la presencia del máximo responsable municipal en el teatro, entre los que se encontraban la tardanza de las obras del metro y la escasa utilidad del carril bici. Divertidas hasta la extenuación, apostaron por un popurrí que duró más de un minuto debido a los constantes aplausos del público.

Del ritmo frenético que hizo furor en Estados Unidos durante los años veinte del siglo pasado al carnaval que se hizo tras el levantamiento del 36. La comparsa 'El corralón de la Tripa' trajo desde el Arroyo de la Miel letras republicanas con las que recordar cómo ha cambiado el evento desde entonces. Ahora se canta aunque no se esté sintiendo; antes, primaban las coplas eternas de la libertad. Pero no sólo se ha transformado la fiesta, también la política. Aludieron a Francisco de la Torre y a María Gámez, candidata a la Alcaldía por el PSOE -también presente en el palco de autoridades del Cervantes-, para proclamar que la ciudadanía tan sólo quiere “un alcalde honrado, nada más”. Sentenciaron aclarando que sus coplas siempre hieren al político cobarde.

Más valor echaron 'Los Imparables' para secuestrar a Zapatero. En una conexión en directo presentada por Rafael Ruiz, periodista de Electrovídeo Vélez y con la Moncloa como telón de fondo, los currantes de la POYA (Parados Organizados Y Asociados) hablaron de lo fácil que es el trabajo de concejal -tan sólo basta, según ellos, echarse dos fotitos- y de la incomiable labor que desde hace más de veinte años realiza Paqui Prieto en la murga infantil. Mención al paro, a la crisis y a la guerra en su popurrí. Estuvieron muy bien los de Zumaquero pero quizá les faltó un puntito para alcanzar la garra que sacaron en semifinales.

'De vuelta al mundo' marcaron un punto y aparte. En vestuario, letras y atrezzo. Los alhaurinos parecían personajes sacados de una novela de Julio Verne. Vestidos de Willy Fog, recorrieron los cinco continentes con la ayuda de una proyección que tenían a sus espaldas y avanzaron por distintos ritmos para demostrar que la música no tiene fronteras, aunque “el hogar es el principio y el final del camino”. Su tolerancia y el hecho de tener “Málaga siempre en la mente” han catapultado a esta comparsa viajera a la que el público despidió entre gritos de 'esto sí que es una gran comparsa'.

La última nota de la partitura de la Gran Final la puso 'El origen del flamenco'. Trogloditas ataviados con pieles de animal hicieron referencia en el estribillo de uno de sus cuplés a las otras murgas finalistas. Además, interpelaron a De la Torre: “Alcalde, eres muy flamenco, que en la cara yo te lo noto”. Estos hombres que contemplan de forma pausada la naturaleza consiguieron enloquecer al público con un popurrí brillante, un buen disfraz y la inestimable presencia de un mamut domesticado.

A las 6:15, 45 minutos después de acabar la función, el jurado del Concurso de Agrupaciones del Carnaval de Málaga dio a conocer su fallo:



MURGAS

1º Premio: Las Big Mac del Charlestón
2º Premio: Los Imparables
3º Premio: Los Gondoleros Venecianos que lo trincan con una mano
4º Premio: Los del Mas Allá
5º Premio: El Origen del Flamenco


Mejor pasodoble dedicado a Málaga de murgas: Los del más allá


COMPARSAS

1º Premio: De Vuelta al Mundo
2º Premio: Zamarrilla
3º Premio: El Corralón de la Tripa
4º Premio: La Sociedad
5º Premio: La Fundación


Mejor pasodoble dedicado a Málaga de comparsas: La sociedad


CUARTETO

Accésit: El Cuarteto es más decirlo que hacerlo

5 comentarios:

Anónimo,  28 de febrero de 2011, 15:18  

Mari!!! Si parece que llevas toda la vida con esto… Muy bien, tía en serio.

Muchas gracias, por la parte que nos toca.

Anónimo,  28 de febrero de 2011, 15:19  

Me gusta el articulo. Opinión sincera, no para quedar bien.

Anónimo,  28 de febrero de 2011, 22:45  

Bien escrito, eres muy profesional y seria en tu trabajo.


Felicidades, llegarás lejos

Silvia,  2 de marzo de 2011, 10:25  

me ha encantado tu artículo, tienes madera de periodista chica.

Anónimo,  5 de marzo de 2011, 15:02  

Muy buena la descripción del desarrollo de la final que se hace en el articulo, muy descriptivo para los que no pudimos seguir la final. Salud y República.

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