miércoles, 5 de enero de 2011

Está pasando... ya no lo puedes ver



La máxima de que nada es eterno en esta vida debería eliminarse por el carácter obvio de la misma si la vida en sí es finita. Los imperios tienen su período de máximo esplendor y luego se retraen, siempre a causa de una mala gestión o por la avaricia de querer más, que acaba rompiendo el saco. Hoy España mira al Grupo PRISA; la media se ríe y la otra media se lamenta de lo que fue un grande de la comunicación, símbolo de la izquierda más plural y moderada, y el muro que sostenía los embistes de los medios de derechas que están aflorando en los últimos años, cada vez numerosos, radicales y, en sucesivos casos, bastante manipuladores.



Hoy en día PRISA es un gigante con pies de barro, o tal vez ya ni siquiera sea eso. Es un pobre ciego sin bastón que va tropezando, dejándose los dientes antes de advertir que un nuevo batacazo le volverá a derribar si no hace nada por evitarlo. De ahí que desde la muerte de Jesús de Polanco no haya dado pie con bola, intentando achicar agua para salvarse y no ir a pique. A Localia le siguieron Crisol, una parte importante de Santillana, la sorprendente adquisición de Cuatro por parte del tito Silvio Berlusconi, la espantada a borbotones de su caballo ganador en los espacios deportivos a la COPE (demostrando éstos a su vez el precio que tienen sus ideales)… y ahora CNN+.



Porque lo de CNN+ no es ninguna broma a pesar de haber sido fraguado el día de los Santos Inocentes. Su metamorfosis a Gran Hermano 24 horas deja a Kafka como un mero aprendiz por desgracia para una sociedad española que cada vez piensa menos. En los bajos de todo esto queda el señor Cebrián y su mala gestión que ha supuesto la ruina del que era el grupo de comunicación más grande de España. Eso sí, el consejero delegado se asegura un buen sueldo de tan vil hazaña como es cambiar lo que debería interesarnos por el pan y el circo del analfabetismo y el cotilleo de una sociedad que agoniza y que parece carente de intelectuales desde el exilio en la postguerra y los años dorados de la Residencia de Estudiantes.



Los grandes grupos mediáticos olvidan un valor imprescindible de la ética del periodismo, y es el de ser un servicio público más allá de una empresa privada. Como servicio público tiene que ofrecer al ciudadano medio pluralidad informativa para no producir una sociedad sesgada, manipulada y que no sea capaz de razonar por sí misma más allá de lo que ve y escucha. Sin embargo, la televisión se está convirtiendo en un tablero de batalla donde la derecha está ocupando todos los objetivos a los que apunta en el terreno privado: los debates ya sólo se realizan en Veo7, Intereconomía y Libertad Digital; de los noticiarios sólo tiende a la izquierda el de laSexta; de los canales de entretenimiento apuntan maneras canales como La Siete o el neonato GH24H, donde Telecinco crea sus monstruos a bajo coste para hacerles crecer como pseudoperiodistas de corrillo casposo. Esta obsesión de tapar todos los agujeros dejará sin aire a la voz progresista. Cuando empiecen los debates entorno a las elecciones, la derecha estará mucho mejor posicionada, y su mensaje llegará más lejos, aniquilando toda oposición a sus ideales. Por ello, antes de lamentar la pérdida total del periodismo digno y útil habrá que hacer fuerza con aquellos canales del ente público -como el 24H o La 2- que aún valen la pena. Igual ha llegado la hora por parte del amplio sector de telespectadores que no vemos Gran Hermano de empezar a exigir nuestros derechos ¿O nos seguimos lamentando de las pérdidas?


4 comentarios:

Jose Rodríguez 5 de enero de 2011, 16:58  

Sabes lo más triste: que cuando me lo comentaron en una reunión de amigos alguien dijo: "es que sólo ponían noticias"...

Nada más y nada menos

Anónimo,  6 de enero de 2011, 14:18  

Da tanta pena de este recorte de libertad que las palabras se quedan cortas.
Tristeza comparable a cuando cierran una editorial, una librería o un teatro.
La peor cara del nuevo monstruo de la comunicación, la dieron, en la falta de ética en la despedida de CNN+, cuando todo el equipo se concentró entorno al presentador del programa que se despedía por última vez y que sus trabajadores cabizbajos y tristes porque su apuesta se acababa e inmediatamente de cerrar nos inundó el logo de gran hermano con su música habitual.
¡¡¡¡ QUE FALTA DE SENSIBILIDAD!!!!!

MerDomSal 7 de enero de 2011, 10:49  

Me gusta eso de monstruos a bajo coste. Hemos llegado a tal punto en televisión que ha sido posible ver a María del Monte hablando en Canal Sur con los presuntos asesinos de Marta del Castillo o a Belén Esteban "ejerciendo" de copresentadora. ¿En sus manos queda el derecho del público de estar informado? Uf.

José Cabello 15 de enero de 2011, 13:03  

Sin duda es un bofetón considerable que te hace replantearte si quieres formar parte del espectáculo mediático en que se está convirtiendo la televisión y, por extensión, el periodismo de masas. En un mundo cada vez más globalizado que tiende a la unidireccionalidad, la gente que no creemos en el ocio pasivo y cada vez somos más escépticos a lo que nos cuentan como verdad tendemos a sentirnos incomprendidos. Por suerte hay medios minoritarios que satisfacen el ansia de verdades como puños que exigimos un público que, igualmente, somos minoritario.

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