miércoles, 2 de junio de 2010

Berlusconi pone la mordaza

Quiero recuperar un artículo de un compañero en el que plantea la situación de la libertad de expresión en Italia:

Parece una paradoja, pero sólo es una berlusconiada más. Silvio Berlusconi se saca de la manga una ley mordaza para que los demás callen, aunque a él no hay quien le cierre la boca. So pretexto de evitar un estado policiaco, la norma, que puede ser letal para la lucha contra la mafia y la corrupción, restringirá las escuchas judiciales y castigará a informadores y editores que las publiquen, así como a quienes filtren documentos bajo secreto sumarial. Además, la llamada enmienda D’Addario prohibirá grabar y difundir conversaciones como las de contenido sexual con las que esta prostituta de lujo cubrió de vergüenza al primer ministro.
La generalizada protesta de jueces y periodistas, y un malestar en la clase política que llega hasta la coalición de Gobierno podrían suavizar la norma durante su trámite parlamentario, pero no es probable que la desvirtúen. El conflicto se suscita en sospechosa coincidencia con el descubrimiento de una hidra de sobornos que ya ha obligado a dimitir a un ministro y amenaza a muchos políticos, empresarios, magistrados, espías, policías y hasta obispos.
Pese a todo, y aunque la popularidad de Berlusconi cae, su imperio no corre peligro inminente. El paralizado centro-izquierda es incapaz de construir una alternativa viable, lastrado por las divisiones que acabaron en 2008 con el bienio de Romano Prodi. Es más, Il cavaliere, de 74 años, asegura que no se retirará tras las elecciones de 2013, y planea una reforma constitucional para ser un presidente con tanto poder como Sarkozy, ya que asegura (y no es un chiste) que ahora tiene las manos atadas.
Si Berlusconi tiene algún flanco débil está en su propio partido, el Pueblo de la Libertad (PL), donde le planta cara Gianfranco Fini, que ha viajado al centro desde la extrema derecha neofascista. Ambos protagonizaron un sonoro enfrentamiento en abril que multiplicó los rumores de ruptura. Berlusconi se apoya cada vez más en la xenófoba y reaccionaria Liga Norte, cuyo líder, Umberto Bossi, líder de la Padania, sostiene que los italianos del sur son pobres porque no dan un palo al agua.
Bossi y Fini se odian, al igual que Berlusconi y Fini. Sin embargo, no es descabellado que la coalición dure hasta 2013, y que Berlusconi gane, por cuarta vez. Gobernando a su capricho y conveniencia.


Por LUIS MATÍAS LÓPEZ

3 comentarios:

Jose Rodríguez 3 de junio de 2010, 12:59  

Por lo poco que sé, al política en Italia es un cachondeo. Sobre los tejemanejes de Berluconi en la libertad de expresión os recomiendo "¡Viva Zapatero!", que, pese al título, está bastante bien.

MerDomSal 8 de junio de 2010, 0:36  

La clase política italiana carece de control alguno -la UE se mantiene al margen de todos los escándalos que se producen en Italia-. A su vez, la mayoría de los italianos se ve inmersa en una crisis que sólo le hace mencionar "purtroppo" ("lamentablemente") una y otra vez en relación a su situación personal, en vez de plantear propuestas que y/o reformas que cambien la dinámica actual, que favorece el ascenso socioeconómico de personas como Berlusconi, procesado, juzgado e incluso condenado por corrupción.

Anónimo,  16 de junio de 2010, 13:08  

Me parece vergonzoso lo que denuncias Poti, con gobernantes así cómo va ser la ciudadanía: Permisiva, reactiva, que no proactiva y poco justa, creyendo que consintiendo eso de sus gobernantas se aproximan a lo que es su ideal de vida.
LAMENTABLE.

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