lunes, 24 de mayo de 2010

Eslovaquia y Hungría, una calma tensa

Mi nombre es Antonia Ceballos. Por casualidades del destino, vivo en Eslovaquia desde octubre. Formo parte del proyecto de voluntariado europeo y enseño español a los niños/adolescentes eslovacos.
Las siguientes afirmaciones son meras impresiones mías, basadas en algunas lecturas superficiales y en diversas impresiones.
Antes de venir aquí, defecto profesional, intenté documentarme un poco sobre el país en el que iba a pasar 11 meses de mi vida. La verdad es que Eslovaquia no está en la agenda-setting, así es que no hay mucho acerca del país por la red. Pero sí descubrí pronto que las relaciones con Hungría no iban bien. Leí varias noticias relacionadas con ciertas leyes nacionalistas eslovacas que impiden a la minoría húngara (mayoría en el sur del país) usar su lengua en público. La verdad es que me resultó un poco chocante, pero ahí quedó. Al llegar aquí descubrí cierto desdén al hablar del sur de Eslovaquia (yo vivo en el noreste, a escasos metros de Polonia, de hecho, esto ha sido territorio polaco durante más de 300 años).
A la vuelta de las vacaciones de Navidad, tuve la suerte de visitar Budapest (una de las ciudades más hermosas que he visto nunca). Allí visité el Parlamento en una visita guiada en español (muy recomendable). Me impresionó el orgullo nacionalista de la guía. Descubrí que lo de la Gran Hungría pervive en el inconsciente colectivo húngaro más de lo que podía sospechar. Una visitante latinoamericana (no sabría precisar exactamente el país) le preguntó a la guía por qué había tantos diputados para un país tan pequeño. La respuesta me dejó pensativa y aún le doy vueltas: el Parlamento estaba diseñado para el territorio histórico de Hungría, porque Hungría en realidad es más grande, etc, etc.
Hace poco El País publicaba una noticia acerca de un ley recién aprobada en el parlamento eslovaco: a partir del curso que viene, todos los niños (lo que también incluye a los del sur, muchos de los cuales apenas dominan el idioma oficial -sólo el eslovaco es oficial en Eslovaquia, aún cuando está plagado de minorías que se comunican en otros idiomas-) cantarán cada mañana el himno del país.
La respuesta del lado húngaro la encontré el otro día en Le Figaro. El artículo me pareció muy interesante, así que os lo traduzco:

http://www.lefigaro.fr/international/2010/05/18/01003-20100518ARTFIG00637-budapest-offre-la-nationalite-hongroise-aux-magyars.php

Budapest ofrece la nacionalidad húngara a los magyares.
El nuevo ministro húngaro quiere reparar la "injusticia" del Tratado de Trianon que amputa a la "Gran Hungría" dos tercios de su territorio.
Viktor Orban, el nuevo Primer Ministro húngaro, había jurado hacer de esto absoluta prioridad de su mandato. Antes incluso de pensar en reducir la fiscalidad, relanzar el crecimiento, recortar el gasto público, medidas indispensables para encauzar la recesión más dramática de Europa central, él tenía que acordar la nacionalidad húngara a los 3,5 millones de hablantes húngaros que viven fuera de sus fronteras. Para estos húngaros de origen residentes principalmente en los países fronterizos (Eslovaquia, Rumania, Austria, Croacia, Ucrania y Eslovenia), la dolorosa "injusticia de Trianon", nombre del tratado de paz que en 1920 amputa a la "Gran Hungría" dos tercios de su territorio, debía ser reparada.
Apenas instalado, el líder del partido Fidesz (conservador)ha cumplido su palabra. Fuerte con una mayoría parlamentaria de dos tercios, el apoyo más grande jamás consentido a un gobierno democrático europeo desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, Orban sometió el lunes a votación una proposición de ley en ese sentido. Podría ser adoptada el 20 de agosto, día de la fiesta nacional húngara, y entrar en vigor el 1 de enero de 2011, el mismo día en que Hungría asumirá la presidencia de la Unión Europea por seis meses.
Invocando el ejemplo estadounidense, donde los 117000 húngaros instalados allí tienen la doble nacionalidad, el Ministro de Asuntos Exteriores, Janos Martonyi, ha precisado que sería acordado "sobre una base individual" a los que sean "de ascendencia magyar y hablen húngaro.
El aumento continuo del sentimiento nacionalista.
Vieja serpiente de mar de la política húngara, la cuestión de la nacionalidad de las minorías húngaras condujo a la celebración de un referendum popular en 2004, ya por iniciativa de Fidezs, entonces en la oposición. Faltó poco para que Hungría provocase una crisis seria con sus vecinos de Europa central. Menos del 40% de los electores se desplazaron, signo de un desinterés sobre la cuestión, y el escrutinio fue anulado.
La situación ha cambiado mucho en seis años. Hungría ha conocido los peores momentos de su historia reciente en el otoño de 2006, a causa de las mentiras del Primer Ministro socialista de la época, Ferenc Gyurcsany, sobre el estado real de la economía del país. El sentimiento nacionalista ha prosperado en el país, conjugado con un divorcio creciente entre las elites y el pueblo. En el seno de la extrema derecha se ha creado un movimiento paramilitar, la "Guardia húngara", disuelto el 2 de julio de 2009 por la justicia, pero cuyos miembros continúan desfilando, enarbolando la bandera de rayas roja y blanca, símbolo de la Hungría milenaria de Arpad, pero también del expartido nazi de las Cruces flechadas.
Una provocación a los ojos eslovacos.
El primer ministro húngaro ha firmado un discreto compromiso con el partido de extrema derecha Jobbik que obtuvo el 16% de los votos en las elecciones legislativas del 25 de abril. "Orban quería dar garantías a los nacionalistas, estima Anton Pelinka, politólogo de la Universidad de Europa Central de Budapest. Como no desea animar el antisemitismo ni la xenofobia, sobre todo dirigida contra los gitanos, ha jugado una carta más "moderada", la de la doble nacionalidad para las minorías húngaras en el extranjero".
El peligro podría venir de la interminable pelea con Eslovaquia, sobre todo puntiaguda con el status de la minoría húngara, unas 500.000 almas, un 10% de la población total, a la que se le niega la excepción lingüística. "La iniciativa de Orban constituye una provocación grave a ojos de los eslovacos, quizás también de los rumanos, continúa Pelinka. Va a despertar nacionalismos antagonistas en el seno de la Unión Europea."
Si la proposición de ley no provoca manifestaciones en la Voïvodine serbia y en la Transilvania rumana, donde viven importantes comunidades húngaras, Eslovaquia ha advertido que podría protestar delante de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), cuya sede se encuentra en Viena. Robert Fico, el Primer Ministro eslovaco, ha calificado de "amenaza para la seguridad" los proyectos de Fidezs y ha llamado a consultas al embajador eslovaco en Hungría. Entre Bratislava y Budapest la antorcha arde de nuevo.
El partido de Orban quiere golpear los "tres golpes".
Después de conseguir en las legislativas de abril dos tercios de los asientos del Parlamento, el partido del designado Primer Ministro Viktor Orban, puede modificar la constitución como él la entienda. Y tiene la intención de usar ese poder sin demora. El lunes depositó una moción para reducir de 386 a 200 el número de diputados del Parlamento, así como reducir a la mitad el número de los elegidos locales. Decididamente muy activo, el Fidesz, en el marco de un proyecto titulado "Nueva dirección 2010", ha igualmente depositado un ley llamada de los "tres golpes". Extraída del sistema judicial estadounidense, prevé la pena más severa a los reincidentes por su tercera condena. El partido de Orban se propone también prohibir la concesión del permiso de conducir a las personas que no tengan un nivel de educación mínimo equivalente a ocho años escolares y suprimir los subsidios familiares a los padres en caso de absentismo repetido de los niños en el colegio.













El sábado pasado comentaba la noticia con un amigo eslovaco (que un día me dijo que los húngaros querían que Eslovaquia fuera parte de Hungría) y me dijo que el gobierno eslovaco pensaba quitar la nacionalidad del país a los húngaros que aceptasen la nacionalidad húngara.

1 comentarios:

Jose Rodríguez 26 de mayo de 2010, 23:19  

Una vez me puse a repasar la historia de la región, y lo cierto es que resulta tremendamente complejo. Cada país posee, al menos, tres nacionalidades, de modo que lo sucedido en Yugoslavia no es más que un exponente extremo de la situación. A lo que se suman unos nacionalismos muy conservadores (es decir, el doble de conservadores de cualquier nacionalismo). Es terrible, pero la Unión Europea tiene poco de unida.

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