viernes, 19 de marzo de 2010

El Gordo de Carcaño

Un donante anónimo ofrece un millón de euros a quien dé una pista fiable que lleve a descubrir el cuerpo de Marta del Castillo, desaparecida en enero del año pasado. Su presunto asesino, Miguel Carcaño, no ha dicho aún la verdad sobre el paradero del cadáver y ahora puede ser el momento.

Según hemos podido saber esta semana la intención de quien ofrece tal cantidad de dinero es acabar con el sufrimiento de la familia de Marta, que ya no sabe dónde buscar. Primero se hizo caso a la confesión de Carcaño y se examinó el rió Guadalquivir a su paso por Sevilla. No se encontró nada. Después se buscó en un vertedero sin hallar ninguna pista y más tarde fue la entonces novia de Miguel quien dio otra pista que tampoco ha servido para nada. La familia también ha tenido sus corazonadas sobre dónde podría estar el cuerpo de Marta y lo han buscado hasta con sus propios medios. Todo esto parece el juego de la gallinita ciega en el que los acusados marean a la policía, a los jueces, a la opinión pública y, sobre todo, a los familiares de la joven. Por miedo o por frialdad, no lo sé, pero aún no creen que haya llegado el momento de confesarlo todo. Si un millón de euros hace que la mente calculadora de esos asesinos reaccione será una muy buena inversión.


El abogado al que el donante le ha confiado el dinero asegura que hay muchas posibilidades de que el entorno de Miguel Carcaño o Samuel Benítez, el otro supuesto implicado, acaben llevándose parte de la recompensa. Ellos saben dónde está el cuerpo y quizá alguien más también, así que no sería nada raro que entre ellos o de forma independiente quieran ganar su particular lotería. Si se encuentra el cuerpo habrá caso y serán juzgados, así que directamente no podrán disfrutar del dinero. Seguro que otros lo hacen por ellos.

Ojalá no sea así. Quien tenga información relevante deberá contarla en menos de un mes si quiere recibir la recompensa. Pero fuera de la familia o los amigos más cercanos de los implicados me cuesta pensar que existe gente que sabe dónde está el cuerpo y no ha hablado. Si fuera así, no se merecería tal premio.

3 comentarios:

Jose Rodríguez 19 de marzo de 2010, 22:12  

Hace días de esta noticia, y aún me sorprende, pese a no ser nada extraño en un caso tan histriónico como éste. Lo primero, si hay que pagar a alguien para que cumpla con su deber de ciudadano, la sociedad está más enferma de lo que me imaginaba. Segundo, la posibilidad de que los acusados cobren, lo que resultaría la enésima brula a las autoridades. Último, lo mediático de una desgracia que, con todo, sigue sin resolverse. Muchas gracias

Pili Toribio 22 de marzo de 2010, 21:43  

La sociedad ya está enferma antes incluso de que haya que pagar un millón de euros por una sola palabra. Lo está cuando se mata, lo está cuando se roba dinero con la excusa de ser político, lo está cada vez que muere gente de hambre en cualquier lugar del mundo.
Y por otro lado, como tú dices, el circo que provocan unos asesinos(supuestos)tiene más relevancia mediática que otros sucesos. Les damos alas.

Néstor 25 de marzo de 2010, 12:59  

Ya no me sorprende nada, que pena por mi.

Un placer leerte.

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