sábado, 13 de febrero de 2010

Leónidas contra el “Eje del Mal”
















Hace poco volví a ver 300. Me encantó. Es una película tan agresiva y de una virilidad tan cercana a la homosexualidad sadomasoquista que gana de inmediato la estima del público masculino. Escenas de combate con música rock de fondo, desmembramientos, sexo explícito, fraternidad castrense, musculosos cuerpos embadurnados en aceite…
Para aquellos que aún no la hayan visto, la cinta adapta la novela grafica de Frank Miller (Sin City), en la que el dibujante estadounidense narra su personal visión de la Batalla de las Termópilas. Este suceso tuvo lugar cuando el sah Jerjes I inició la invasión de Grecia, con lo que comenzó la Segunda Guerra Médica. Para frenarle, el rey Leónidas de Esparta lideró un pequeño contingente de griegos en el angosto paso de las Termópilas. Entre los soldados espartanos se contaban 300 de los “iguales” (de ahí el título), la clase alta de esta polis, que disfrutaba de todos los derechos, además del vasallaje de otros dos estamentos.
Como película de acción, 300 es buena. Entretiene. Ahora bien, ni del cómic de Miller ni de su adaptación cinematográfica podemos sacar lecciones de Historia. No debemos olvidar que se trata de un producto made in Hollywood, cuyo principal objetivo es, como siempre, conseguir dinero.
Sin embargo, existen más fines que el meramente económico. Estrenado en 2007, el film se enmarca en plena guerra contra el terrorismo, con la actual Persia, Irán, a la cabeza del “Eje del Mal”. En los primeros quince minutos se tilda a los persas de salvajes, cuyo deseo es destruir la Razón y la Justicia griegas; en este fragmento también tiene lugar la escena del pozo, cuando Leónidas patea en el pecho al emisario del sah, arrojándolo al abismo. Además, a lo largo de la cinta se oye numerosas veces la palabra libertad en boca de los espartanos, algo que resulta irónico; Esparta, parangón de oligarquía, ha inspirado a varios ideólogos totalitarios.
Quizás la muestra más clara del pensamiento etnocentrista que se halla detrás de 300 se demuestre en un dialogo entre Jerjes y Leónidas. El primero propone compartir las distintas culturas, el segundo replica con un sarcasmo.
En definitiva, la simplificación como arma de manipulación. Un “¡alístate!” queda constantemente en el aire; los honorables soldados dispuestos a morir por Esparta para alcanzar así la gloria. Nada de explicar el episodio de la Antigüedad, sólo entusiasmar a casquivanos, obtener adeptos.
En el momento de su estreno, las autoridades iraníes protestaron airadamente. Lógico, si entendemos que el régimen de los ayatolás podría definirse como un nacional-chiísmo, y presentar a uno de sus monarcas más importantes como la drag ganadora del Carnaval de las Palmas no alienta su amistad.
Hoy, Irán sigue en el punto de mira. Ahmadineyah mantiene sus pretensiones atómicas, Obama parece contestar con diplomacia, los fabricantes de armas se frotan las manos. Se busca un Leónidas con mano dura y que se deje de tanta diplomacia, que patee pechos. La olla a presión se hincha por momentos; unos enumeran tomahawks, otros tienden ramas de olivo.
Con 300, muchos picarán en la primera opción. Por mi parte, prefiero disfrutar de su violencia gratuita sin tragarme el rancio discurso de “si quieres la paz, prepárate para la guerra”.

4 comentarios:

Anónimo,  15 de febrero de 2010, 8:33  

Me han llegado rumores de que tras este artículo se esconde el visionario escritor Giuseppe Antoine Fidelio, de ser así quisiera preguntarle si la figura de Efialtes, recordemos que se trataba de un espartano tullido y deforme al cual dejan de lado sus apolíneos compañeros, se podría corresponder con Aznar en el conflicto del 11-S. Muchas gracias

POTI 15 de febrero de 2010, 20:06  

Impresionante. Muchas gracias por hacernos llegar este punto de vista. Me identifico plenamente con tu opinion

Eay 17 de febrero de 2010, 23:17  

Increible el artículo, cada palabra que leía recreaba una de las escenas de la película, una película que sin duda no deja indiferente a nadie, y que a día de hoy después de tanto tiempo, sigue trayendo a mi memoria recuerdos de violencia apasionada mezclada con arómas sádicos.

Anónimo,  25 de junio de 2010, 19:29  

como nos trabajan el subconsciente los realizadores de hollywood. vamos nos la meten floja, si se me permite la expresión, pero es más serio de lo que parece. creo que después de este artículo diseccionaré todas y cada una de las películas que llegan de los states. no es la primera ni la última

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