sábado, 27 de febrero de 2010

La mujer africana al poder de los microcréditos

"Yo vendo todos los días, incluso los fines de semana. Espero aquí y luego me vuelvo a mi aldea. Cuento el dinero, separo el beneficio y lo guardo", dice una mujer vestida con un “boubous” amarillo (tela tradicional africana), mientras amasa sus productos con las manos. Con estas palabras de una vendedora ambulante senegalesa comienza el documental “Yaakar (en sus manos)”. Alrededor de 16 minutos de documento audiovisual que relata proyectos de microcrédito en Senegal y está realizado con el apoyo de la fundación CEAR dentro del Plan África 2009.

Los programas de microcréditos como los que refleja el documental son préstamos de pequeñas cantidades de dinero en breves periodos de tiempo concedidas a personas sin acceso a créditos bancarios. “Junto con la ayuda humanitaria, los microcréditos son una de las herramientas de la cooperación internacional para el desarrollo más apreciadas y publicitadas”, según publica Carlos Gómez en la Revista Pueblos.

Las ONGs constituyen una parte muy activa en el mundo de los microcréditos ya que son financiadoras directas de proyectos de desarrollo. En Senegal, la ONGD Xaley lleva trabajando tres años en la concesión de microcréditos a mujeres que invierten el dinero en diversos sectores como la pesca y la artesanía. “Muchas, como Aby Tiam de 25 años, compra máquinas de coser para elaborar tejidos y luego venderlos”, cuenta a este periódico Amelia Zamora, directora gerente de Xaley. “He adquirido mucha independencia y seguridad. Antes tenía problemas con mis padres. Ahora no soy una niña, conozco el sistema y puedo encontrar soluciones a los problemas” declaraba la propia Aby en un encuentro con los voluntarios de la organización.

Tal como explica Amelia, “a pesar de que los microcréditos no son la única ni la mejor manera de reducir los umbrales de pobreza sí que es una de las herramientas más utilizadas y conocidas por el gran público”. Sobre todo desde que el impulsor del Banco Grameen en Bangladesh, Muhamed Yunus, ganase el Premio Nobel de la Paz en 2006. Tan importante que el año pasado se celebró el año mundial del microcrédito y en el 2011 tendrá lugar una cumbre mundial sobre el tema.
La región africana presenta altos niveles de desigualdad y pobreza pero también ocupa el segundo puesto mundial en número de IMF (Instituciones de Microfinanza), con más del 32% del total, según un estudio realizado por el CGAP (Consultative Group to Assist the Poorest) en 2005.

“Los microcréditos son básicos para el desarrollo integral, cuenta a este periódico la responsable de comunicación de CEAR en Canarias, Carmen Pérez. "Las mujeres en general, no pueden acceder a la financiación de los bancos porque las condiciones que imponen son muy fuertes" añade.

¿Microcrédito tiene nombre de mujer?
'No está estipulado así, pero en nuestro caso, solo se concedió un fondo de microcrédito a un hombre al que luego se le retiró' dice Amelia de Xaley.
En Senegal, “la mujer es la responsable de la carga familiar. La experiencia general es que la mujeres asumen bien la responsabilidad del pago ya que es su primera vez gestionando dinero y se lo toman en serio” cuenta un Miguel López, cooperante con años de experiencia en microcréditos en África.

En la mayoría de los grupos, son cinco las personas que participan en el microcrédito. Basado en el latín, “credere”, que significa creer, estos préstamos se basan en el compromiso. Los que deseen emprender un negocio se deben conocer pero no ser familia, asistir a reuniones periódicas y asumir la responsabilidad del crédito de los otros miembros del grupo. Así es cómo se acabó conformando la experiencia del Banco Grameen en el terreno. Al principio, se establecía un tipo de interés en la devolución pero con el tiempo se evidenciaron las enormes dificultades que esto supone para la población pobre. Ésta es una de las diferencias respecto a un banco habitual, aparte de que los originarios receptores de estos fondos, los sin tierra bangladeshíes, no eran bienvenidos a los bancos normales, tal como relata en norteamericano Davd Bornstein en su libro sobre la historia del Banco de Muhamed Yunus.

2 comentarios:

MerDomSal 3 de marzo de 2010, 17:37  

Me parece muy interesante la idea de los microcréditos. La última noticia que leí sobre ellos fue el desarrollo de los mismos que se estaba llevando a cabo en un barrio periférico de Florencia. En este caso, la iniciativa fue puesta en marcha en esta zona marginada por un sacerdote de ideas bastante progresistas. Os dejo el link de la página (está en italiano): http://fondoetico.blogspot.com/

Silencio 1 de octubre de 2010, 19:37  

Me llena de orgullo ver escritas aquí las palabras de Mariama Sar, una de las protagonistas del cortometraje documetal "Yakaar (en sus manos)". Tuvimos el placer de conocerla cuando viajamos, el equipo de Silencio (Mujeres Rodando), para realizar precisamente este documental.

Les invitamos a verlo completo en
http://www.youtube.com/watch?v=7y9J84qD_aA

y a visitar la página de nuestra asociación, donde compartimos otras películas realizadas por nosotras.

Espero que las disfruten.

Rosa P.Almeida
www.mujeresrodando.com

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