miércoles, 3 de febrero de 2010

"Espero que la igualdad esté en otra parte y no necesariamente en la estupidez"

María Macías (izda.) conversa con una de las asistentes al acto.

María Macías, Doctora en Derecho por la UNED, ha aludido en Córdoba a las palabras del premio Nobel de literatura, Camilo José Cela, quien aseguraba en 1998 que la igualdad entre hombres y mujeres se haría realidad en el momento en el que "una señora mediocre" ocupase un cargo relevante en el poder, para subrayar la necesidad de que quienes ocupen los cargos públicos representativos lo hagan atendiendo a su mérito y capacidades.

En el acto presentación de su último libro, denominado "La democracia representativa paritaria", basado en la adaptación de su tesis doctoral sobre la igualdad de género y las medidas de acción positivas, Macías ha argumentado que "la desigualdad no sólo está en el punto de partida sino en las barreras y obstáculos que las mujeres encuentran cuando empiezan a competir". De esta manera, la profesora de Derecho Constitucional en la Universidad Pontificia de Comillas en Madrid quiso manifestar su apoyo a todas aquellas medidas "sean de la naturaleza que sean" encaminadas a conseguir la igualdad real entre hombres y mujeres".

La autora ha destacado la importancia de las cuotas, que pretenden implicar a las mujeres en el desempeño de papeles más activos en los partidos. Además, ha contestado a los detractores de esta fórmula política que hasta el momento actual la selección de representantes que desempeñan una función pública -la mayoría varones- se ha realizado por coctación, es decir, a dedo. Este hecho implicaría una cuota invisible, basada en la confianza, que anularía la competencia de todos aquellos hombres que han ostentado y ostentan un cargo.

Macías se mostró a favor del sistema electoral de cremallera, adoptado por países como Francia, en lugar del basado en cuotas, puesto que el primero de ellos favorece la alternancia hombre-mujer en las listas e incrementa de manera constante la presencia de mujeres en los cargos de representación.

2 comentarios:

EL POTI 11 de febrero de 2010, 19:32  

Mira el historial de visitasssssssss

Ramón Villaplana 15 de febrero de 2010, 14:12  

No me gustaría dejar este artículo sin comentar, teniendo que es el primero que se publica en el blog y que además está muy bien escrito.

Antes que nada, quiero agradecer a Mercedes la iniciativa de realizar este experimento colectivo que de momento nos está dando tan buenos resultados. Para mí está suponiendo un gran enriquecimiento al conocer gente nueva y pensamientos nuevos, además de mi vuelta al mundo de los blogs, del que ya me había apartado por decisión propia. Pero está bien retomar experiencias cuando hay un buen motivo para ello.

Entrando ya en el contenido del artículo, diré que este trae a colación un tema de bastante actualidad y significatividad como es la igualdad de género, tenida en cuenta en el aspecto de la participación de la mujer en responsabilidades políticas y profesionales. En primer lugar, aclarar que por mi parte la frase de Camilo José Cela (se le echa de menos) no debe tomarse en ningún caso como un desprecio hacia la mujer sino hacia la clase política, en la que abunda la mediocridad y en eso no puedo estar más de acuerdo con nuestro premio Nobel de Literatura.

Por otra parte, también estoy de acuerdo con María Macías en que la mujer no debe pretender a igualar al hombre en mediocridad y estupidez, sino que debe poner de manifiesto que la mediocridad es indeseable incluso cuando se es hombre, y creo que eso la mujer ya lo está haciendo desde hace tiempo. Pero precisamente por eso me choca la defensa que hace de las cuotas paritarias por imperativo legal, pues es demostrable que estas sirven más para igualar en mediocridad que para hacer prevalecer a los mejores, independientemente de su género. ¿Por qué no van a ser el 90% de las ejecutivas empresariales o de las políticas mujeres si son mejores que los hombres? Personalmente me parece lo de las cuotas un atraso para los tiempos en los que vivimos, un obstáculo para la igualdad real y productiva más que un factor que la genere.

Finalmente, ¿por qué los sistemas electorales de cremallera y no otros? ¿no serán mejores los sistemas uninominales o los de listas abiertas que favorecen que se vote a la persona por su valor propio y no a una candidatura preestablecida por el partido?

En fin, que yo creo que prácticamente todo el mundo desea la igualdad, especialmente las generaciones más jóvenes que estamos empujando. Ahora bien, también veo que con mucha frecuencia se utiliza el tema para hacer política sin mucha preocupación real por el asunto (búsqueda del voto femenino) más que para mejorar de verdad la sociedad y conseguir los objetivos que se dice perseguir.

Saludos.

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